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[07/11/2007] ·
La Hermandad de Cofradías aprobará los nuevos Estatutos en dos
semanas
· Norte de Castilla
Los nuevos estatutos de la
Hermandad de Cofradías Penitenciales de Palencia se aprobarán un plazo de
dos semanas. La organización se reunió ayer para recoger las sugerencias de
las hermandades al borrador que ha elaborado una comisión especial que viene
trabajando en los últimos meses para renovar la normativa que rige a la
federación de las cofradías penitenciales palentinas. El próximo miércoles
esa comisión decidirá si admite las sugerencias, de tal manera que la
hermandad se volverá a reunir de nuevo en dos semanas para aprobar
definitivamente el nuevo articulado, según avanzó ayer su presidente, Ramón
Polanco. La comisión está integrada por Polanco; Ángel Martínez,
vicepresidente de la Hermandad y hermano mayor de la cofradía del Santo
Sepulcro; Antonio Merino Vítores, hermano mayor de la cofradía del Cristo de
la Misericordia; y José María Rebollo, abogado y secretario de la cofradía
de Jesús Nazareno.
Los integrantes de la Hermandad de Cofradías decidieron ayer que la elección
del presidente de esta organización se fije una vez que se aprueben los
estatutos nuevos. El mandato de Ramón Polanco, que se inició en el 2001,
terminó en el mes de junio pasado, pero se prorrogó hasta que se aprobaran
los estatutos.
Polanco aún no ha tomado la decisión de optar de nuevo al cargo, aunque no
descarta presentar su candidatura. «Hablaré con las cofradías y lo decidiré,
alguna ya me ha pedido que continúe», declaró ayer el presidente de la
Hermandad de Cofradías.
Por otra parte, la hermandad decidió ayer el cartel de la próxima Semana
Santa, que tendrá como imagen central a la Virgen de la Piedad. «Esta
cofradía nunca ha sido cartel de la Semana Santa, porque es la más joven de
todas. Con ello, se cierra un ciclo en el diseño de los carteles, y el año
que viene podemos plantearnos otro tipo de cartel», anunció Polanco.
La Hermandad de Cofradías, asimismo, analizó el desplegable que se
presentará en la Feria de Turismo de Interior (Intur), de Valladolid, para
anunciar la Semana Santa de palencia. El 23 de noviembre, la hermandad
presentará en esta cita ferial este desplegable, el cartel y un vídeo de 40
minutos en el que se recogen con música, imagen y pequeños textos todas las
procesiones del ciclo penitencial palentino. Precisamente, la Comisión de
Hacienda del Ayuntamiento dio luz verde ayer a la contratación con la
empresa Sinergia Servicios Profesionales de la grabación y edición de este
audiovisual en un precio del 11.900 euros.
Finalmente, la hermandad de cofradías aprobó ayer convocar este año un
concurso de dibujos sobre la Semana Santa que estará dedicado a Antonio
Lafuente Zorrilla, hermano de la Hermandad Franciscana de la Piedad,
fallecido recientemente. El certamen estará dirigido a colegios, institutos
y parroquias. Las bases del concurso se redactarán en los próximos días.
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[09/04/2007] · "No creo
que siga, tendrían que cambiar muchas cosas"
· Norte de Castilla
El
presidente de la Hermandad de Cofradías de Palencia, Ramón Polanco, quiere
una participación espontánea de los cofrades. «Con más gente se harían
muchas más cosas y no sobrecargamos a nadie», apunta, concluida para él una
semana de intenso trabajo. Pero su valoración es positiva, sobre todo por la
gran afluencia de público.
-¿Qué valoración
hace de la Semana Santa que acaba de concluir?
-Muy positiva, los actos culturales cada vez son más ambiciosos, la gente
participa más y eso es lo que nos mueve. Este año ha habido una numerosa
participación en el concurso de fotografía, que en los últimos años estaba
muerto, y eso también hay que valorarlo de una manera positiva. Por lo que
atañe a las procesiones, son lo que son, y pueden gustar más o menos. Sí
quiero destacar la cantidad de gente. A mí me maravilló en la procesión del
Silencio de la madrugada del viernes, no solo por la cantidad de gente que
había a la salida, sino también que hasta la última caída estaban en la
grada para verlo, y hacía un frío que pelaba, y eso es de agradecer.
-Entonces, ¿ha
sido la participación del público lo más destacable?
-Sí, ha habido mucha gente en la calle en todas las procesiones.
-¿Y los puntos
débiles?
-A mí me gusta ser autocrítico. Tenemos que trabajar mucho todavía las
cofradías en lo que son los recorridos, perfilarlos mejor, como los horarios
o la salida rápida de una procesión si llueve, para que sea de una forma
coordinada y no la espantada del gallo. Hay que trabajar en coordinar esos
aspectos y también en elementos estéticos como las vallas, que hay que
tratar de disfrazarlas. La vestimenta sí ha mejorado, aún falta que se
conciencie algún cofrade de que el hábito es fundamental, pero ya son los
menos.
-¿Se ha
evidenciado que existe unidad entre las cofradías?
-Sí, siempre hay algún roce o una discrepancia, pero es normal. Es lógico,
somos mucha gente y cuando empieza a llover los nervios se ponen a flor de
piel y puede haber alguna enganchada. Pero no existe ni ha existido ningún
problema entre las cofradías, la unidad sigue estando ahí. En Palencia hay
muchas procesiones y eso es bueno y malo. La gente, cuando se cansa,
selecciona, por eso en algunas salen más y en otras menos, pero eso nunca se
debe de valorar ni como positivo ni como negativo.
-¿La suspensión
del final de la Procesión General es un ejemplo de que los cofrades acatan
las decisiones de las cofradías?
-Lo acatan mejor los cofrades que el público, que hubo gente que protestó en
la Calle Mayor. Los cofrades acatan a rajatabla lo que dicen los hermanos
mayores, que somos los que tomamos la última decisión, les puede gustar más
o menos pero sí existe ese respeto. El público tiene que entender dos cosas,
que hay que cuidar nuestro patrimonio, que no es de plástico, y que una vez
que se le ponen los plásticos a la carroza, lo suyo es marcharse a casa,
porque si poner un plástico es un riesgo, quitárselo es doblar el riesgo.
-¿La lluvia es
el único enemigo de la Semana Santa?
-Ha sido mi comedura de tarro. El viernes por la noche es nuestro talón de
Aquiles, a esa procesión la vamos a llamar 'la deseada' porque van cinco
años seguidos que no la hemos terminado.
-Con el estreno
este año del paso del Calvario, ¿la colección está ya completa o puede aún
ampliarse?
-Aún faltan motivos en la Semana Santa, seguro que las cofradías piensan en
aumentar su patrimonio en el futuro. El museo, al desahogar un poco las
cofradías, puede que dé pie a que se pueda hacer alguna cosa más.
-El Museo de
Semana Santa sería el broche de oro para la Semana Santa perfecta?
-Es un broche importante, pero no el último, lo mismo que el monumento al
cofrade, que va a quedar muy bonito.
-¿Cuándo se hará
realidad?
-Espero que en tres o cuatro años el museo esté funcionando. No es solo el
local, hay que acondicionarlo. Cuando tengamos claro qué local queremos,
habrá que hablar más que quien va a poner dinero y de cómo se va a
gestionar.
-¿Va a seguir
siendo la próxima Semana Santa el presidente de la Hermandad de Cofradías?
Lo digo por lo de las elecciones...
-Mi cargo estará a disposición en junio, tanto en la cofradía como en la
hermandad. Si sigo, tendrán que cambiar muchas cosas. Si me pidiesen que
siguiese o que me presentase, que no creo que lo haga, tendrían que cambiar
varias cuestiones. Yo quiero que esto cambie en cuestión de trabajo, de
empuje. Hace falta participación activa, me gustaría verme acompañado de
mucha más gente a la que no tuviese que pedírselo.
-¿Qué va a
suponer la reforma de los estatutos de la Hermandad y el código del cofrade?
-Vamos a modernizar los estatutos, que están bastante obsoletos, y a
ajustarlos a la realidad social, y también vamos a blindar algunas
cuestiones que estaban cogidas por alfileres. Hacemos las cosas como los
amigos, con un apretón de manos, pero la Semana Santa ha cogido una
dimensión enorme y las cosas hay que dejarlas bien sujetas para que no haya
ningún problema. Quiero que quede escrito una especie de código ético de
cómo debemos funcionar en procesión para evitar problemas.
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[09/04/2007] · La
elevada participación marca también la última de las procesiones
· Norte de Castilla
La
Virgen volvió a encontrarse con el Santísimo en su escenario, el de la Plaza
Mayor, después de que la lluvia obligase el pasado año a celebrar su dicha
por la resurrección del hijo muerto en la cruz en la iglesia de San Pablo. Y
la Plaza Mayor sigue siendo uno de esos rincones de la capital que
proporciona calor al público, que invita a la reunión.
El desfile del Rompimiento del Velo no concita el interés de la gran mayoría
de los hermanos de las cofradías, y la temprana hora crea dudas a los
palentinos a la hora de poner un pie en el suelo, confortado bajo las
sábanas, pero el tímido sol que alumbraba la mañana de ayer y la tónica de
esta Semana Santa, acompañadas las procesiones por un gran número de fieles,
hizo que ese encuentro no fuese solitario. O quizá fue una percepción
producto de los ojos aún por desperezarse.
Sea como fuere, los cofrades de la Vera Cruz, que organizaba la procesión,
volvieron a despojar a la enlutada Virgen de su manto y velo negros para
que, delante del Santísimo, que había llegado a la Plaza Mayor bajo palio,
luciese radiante con su corona. Antes, los cofrades que portaban la imagen
hicieron tres genuflexiones en un saludo a quien había vuelto para cumplir
con lo que prometió, la salvación de los hombres. Y tras el ritual,
completado con el adorno de la talla con flores, la Virgen y el Santísimo
emprendieron juntos el camino de regreso por la Calle Mayor hacia San Pablo,
en un recorrido inverso al que inició el segundo sobre las 9 horas, quince
minutos más tarde que la Virgen, que desde la sede de la cofradía de la Vera
Cruz partió hacia la Plaza Mayor por la calle Santo Domingo de Guzmán.
Al llegar a San Pablo, una misa y el canto de la 'Salve' dieron por
concluida la procesión y también la Semana Santa, no sin antes dar los
cofrades cuenta de la colación, a base de limonada y pan de anís, para
recobrar energías ante el 'calvario' hoy del despertador.
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[09/04/2007] · El
"Rompimiento del Velo" cierra el ciclo procesional de Semana Santa
· Diario Palentino
La
Semana Santa palentina se cerró ayer con la más madrugadora de sus
procesiones, la del Rompimiento del Velo. Pero ni la hora, ni el frío
impidieron a muchos palentinos acercarse hasta la Iglesia de San Pablo para
celebrar la Resurrección del Señor.
La lluvia también respetó el último acto de la Pasión palentina, después de
que el año pasado se tuviera que celebrar dentro de San Pablo porque la
lluvia ponía en peligro la integridad de la bella talla de la Cofradía
Penitencial y Sacramental de la Santa Vera Cruz.
Así a las 8,45 el Santísimo y su cortejo salían de San Pablo, al igual que
la Santísima Virgen iniciaba su camino desde la calle Obispo Manuel
González.
Sus pasos les guiaban hasta la Plaza Mayor, donde tuvo lugar la ceremonia de
El Encuentro. Este acto es uno de los más bellos de la Semana Santa
palentina, cargado de simbolismo y emotividad representa la alegría de la
Virgen María cuando, vuelve a ver a su Hijo, resucitado al tercer día de su
muerte.
Hasta ese momento, la Virgen es transportada en andas desnudas, tapada con
terciopelo negro, símbolo de su riguroso luto, una bella estampa que sirve
como ejemplo del dolor y recogimiento de la Pasión palentina.
En la Plaza Mayor esperó así la llegada de su Hijo, del Santísimo. Cuando
éste apareció por la Boca Plaza es cuando la emotividad de El Encuentro
alcanzó su punto más álgido. Una escena que consigue contagiar de alegría a
todos los presentes, un sentimiento que se traslada a la Virgen, que es
despojada de la tristeza y amargura que a modo de manto la cubre.
Los aplausos de los asistentes cuando los hermanos cofrades de la Santa Vera
Cruz destapan la talla de la Virgen valieron como ejemplo para demostrar la
gran belleza de este acto de la Pasión palentina.
A continuación, las andas de la Virgen se llenaron de flores blancas,
haciendo juego con la serenidad y pureza del rostro de una Madre que ha
recuperado a su Hijo. Entonces, los costaleros suben y bajan tres veces la
talla de la Virgen, en señal de reverencia, en un verdadero alarde de
fuerza.
Desde la Plaza, el regreso a San Pablo se hizo con aires de fiesta,
redoblaban las campanas y se ovacionó a la Virgen. Una vez en el templo,
abarrotado por la gente, se celebró la tradicional misa del Domingo de
Resurrección, donde se impartió la bendición a los presentes, se cantaron
hermosas salves a la Virgen y se dio por terminada una de las mejores
ediciones de la Semana Santa.
La Junta Directiva de la
Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Palencia decidió recientemente
agradecer la colaboración de todos los implicados en la restauración de la
Capilla del mismo nombre que sufrió un grave incendio a consecuencia de la
estampa de un rayo.
Este agradecimiento llegó, en un primer momento, de la mano de nombrar el
Cuerpo de Bomberos de la capital Hermano Honorario de la misma por su
inestimable ayuda en los momentos de extinción del incendio que se registró.
Y ayer llegaba la segunda parte del homenaje, y es que la Cofradía entregó
por la mañana la Medalla de Oro a la Delegación Territorial de la Junta en
Palencia por su colaboración en los trabajos de restauración de la Capilla,
que sufrió graves daños en su cúpula.
El consejero de Medio Ambiente de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, y el
delegado territorial de la Junta en Palencia, José María Hernández,
acudieron al acto a recoger el galardón que fue calificado por el último
como de «inmerecido». Y es que para José María Hernández es «parte de
nuestra obligación como Junta de Castilla y León colaborar en la
restauración de nuestro patrimonio. Yo les pedí otro tipo de homenaje, pero
estamos muy contentos de todas las muestras de agradecimiento de gente que
cree y valora lo que estamos haciendo».
La Administración Regional, que aportó una cantidad cercana a los 60.000
euros para esta restauración, está barajando la posibilidad de continuar
trabajando en la restauración de la preciosa Capilla. «Queremos que en este
año se pueda continuar con la pintada del interior de la misma y la
actuación en la cubierta», recalcó.
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[08/04/2007] · La
amenaza de lluvia no impide que la Soledad cierre el ciclo de las grandes
procesiones
· Norte de Castilla
La desbandada
provocada por la lluvia la noche del Viernes Santo hacía presagiar que
tampoco ayer podrían desarrollarse los desfiles procesionales con
normalidad. De hecho, una ligera lluvia matinal llevó a pensar a más de un
cofrade que finalmente no tendría que embozarse en el hábito y el capuchón.
Sin embargo, a medida que avanzó la tarde, el cielo se fue despejando, con
lo que los malos presagios fueron desapareciendo del ánimo de los cofrades
palentinos.
Finalmente, nada impidió que los dos procesiones de la tarde del sábado
pudieran celebrarse según las previsiones, aunque, algunos cambios de última
hora sobre el programa oficial, provocaron la confusión de muchos de los
asistentes. El hecho de que la procesión de la Soledad no partiera de la
Plaza Mayor a través de la Travesía del Secretario Vázquez, tal y como se
recoge en el programa, sino que saliera por la plaza de San Francisco, como
en años anteriores, degeneró en carreras y empujones entre quienes veían que
de repente perdían el puesto privilegiado desde el que pretendían contemplar
el inicio del desfile.
El cortejo pudo salir después de que llegará a la Plaza Mayor la procesión
del Dolor, organizada por la Cofradía de la Vera Cruz, y que salió más tarde
de lo previsto debido a unos problemas de última hora en el paso de la
Virgen del Dolor, que en esta ocasión portaba una corona de espinas en la
mano.
Pero la protagonista de la jornada de ayer fue la imagen de Nuestra Señora
de la Soledad, una de las tallas marianas que mayor devoción encuentra entre
los palentinos. Cubierta con su espectacular manto negro, la Virgen de la
Soledad abandonó su capilla al son de la Marcha Real interpretada por una
banda vallisoletana compuesta solo por mujeres, y que acompañó a la Cofradía
del Santo Sepulcro.
Los hermanos de Jesús Crucificado, que se acompañaron ayer por la banda
palentina del Padre Nuestro, abrieron el cortejo mariano con la imagen de la
Dolorosa, y tras ella, los palentinos pudieron contemplar a las vírgenes de
la Amargura, de los Siete Dolores, del Dolor, y cerrando el desfile, a la
titular de la procesión, escoltada por los hombres del Parque de Bomberos de
Palencia, que han sido nombrados cofrades de honor, ya que con su
intervención impidieron en dos ocasiones el pasado año que el fuego
destruyera la capilla de la Soledad.
El cortejo recorrió algunas de las principales calles del centro de la
ciudad, para llegar hasta el parque del Salón, desde donde retornó a la
Plaza Mayor, para morir en San Francisco, en donde la Virgen de la Soledad
fue despedida con el canto de la Salve.
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[08/04/2007] · La Virgen
vive en la soledad
· Diario Palentino
Organizada por la Cofradía de
Nuestra Señora de la Soledad, ayer, Sábado Santo, salía desde la capilla de
la calle Martínez de Azcoitia la Procesión de la Soledad de la Virgen.
Después de la muerte y entierro de Jesucristo, la Semana Santa vive dos
jornadas de oración y meditación, marcadas por el dolor de la Virgen ante la
soledad que vive por el hijo que ha dado su vida por la humanidad.
La Semana Santa palentina, declarada de Interés Turístico Nacional,
representa este momento en la procesión de ayer, en la que la protagonista
absoluta es la madre de Cristo y su soledad. Previamente, la Vera Cruz
celebró en solitario la Procesión del Dolor, precedida de una ofrenda a la
Santísima Virgen en la iglesia de San Pablo. El desfile de la Soledad de la
Virgen reunió ante un buen número de asistentes a las imágenes de la madre
de Cristo que poseen las cofradías palentinas.
En la primera hora de desfile, todas las cofradías se reunieron en la Plaza
Mayor para esperar la llegada de la Soledad. En ese momento, comenzó la
procesión.
La Soledad, paso titular de la Cofradía del mismo nombre, se encontró
arropada por todas las vírgenes a primera hora, lo que no dejó de ser un
acto singular en las representaciones nacionales. En Palencia, el cortejo
gana en devoción, en emoción y en riqueza. Este conjunto de representaciones
se ha convertido un símbolo de dolor y de la soledad, además la Virgen
estuvo en todo momento acompañada por una representación del Cuerpo de
Bomberos que ha sido nombrado recientemente hermano honorario por ayudar a
la Cofradía a apagar el incendio que se provocó por un rayo en la capilla de
la misma.
Precisamente, esta labor también se la será agradecida a la Delegación
Territorial de la Junta en Palencia, ya que hoy a partir de las 12,30 horas
se le entregará la medalla de oro como muestra de agradecimiento a tal
labor. Mientras que las cofradías regresaban, la de La Soledad, organizadora
del desfile, decidía acudir a la plaza de San Francisco, en la que se le
cantó -arropada por un buen número de personas- la Salve, himno mariano por
excelencia.
El máximo impulsor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, Pepe
Calderón, se manifestaba ayer ante este rotativo ilusionado de cómo están
saliendo las cosas. «La verdad es que la Semana Santa de Palencia está
viviendo un gran auge y eso se está notando en la calle porque vemos a más
gente que nunca. Esto te permite seguir trabajando para mejorar y hacer de
la Semana Santa una buena forma de estar en Palencia».
Sobre este aspecto, además añadió que el «apoyo es de verdad, de gente que
te muestra su apoyo de verdad».
Destacó la participación de una banda de Barcelona y de la participación de
los Bomberos, así como el respaldo de los hermanos cofrades de otras
formaciones que salen en los desfiles de todos los días durante Semana
Santa.
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[08/04/2007] · La
procesión general tampoco pudo completar este año el recorrido
· Norte de Castilla
La procesión de
la Pasión y del Santo Entierro parece tener a la lluvia como único enemigo.
Y es que en los seis años que se ha celebrado apenas en un par de ocasiones
ha podido finalizar su recorrido. Aunque la procesión empezó después de la
ceremoniosa función del Descendimiento junto a la plaza de la Catedral -con
la imagen articulada del 'Cristo del Desenclavo'- y con la unión de todas
las cofradías para el posterior desfile -con el estreno de 'El Calvario' ,
del escultor Miguel Ángel Rojo, como novedad-, el programa se truncó casi
dos horas después.
En la noche del Viernes, la cofradía de la Soledad fue la primera que, a las
10.15 horas al alcanzar los Cuatro Cantones se vio frenada por la incipiente
lluvia. Cubrieron la Virgen con un plástico, igual que hicieron otras
cofradías con sus pasos, pero no fue suficiente ante el temor de que la
imagen se deteriorara.
Mientras los demás pasos avanzaban hacia San Lázaro, los cofrades de la
Soledad decidieron doblar en los Cuatro Cantones para seguir por la Calle
Mayor hasta su sede, una decisión que suscitó más de una crítica entre el
público que consideraba que la lluvia no era aún un obstáculo.
Sin embargo, a escasos metros y escasos minutos, ante la aparición de una
lluvia algo más pertinaz, casi todas las demás cofradías hicieron lo mismo y
emprendieron rumbo hacia sus sedes, algunas de una forma más directa y otras
intentando mantener parte del itinerario fijado, como los Nazarenos, que
volvieron a su sede después de haber llegado hasta la Calle Mayor por San
Bernardo.
El público disfrutó con esta procesión que si por algo se caracteriza es por
la unión entre cofradías y por la exhibición de todos sus pasos, si bien
tendrá que esperar hasta otro Viernes Santo para ver la despedida en la
Plaza Mayor.
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[08/04/2007] · La lluvia
desluce la parte final de la Procesión de la Pasión y Santo Entierro
· Diario Palentino
La
Procesión de la Pasión y el Santo Entierro representa la cumbre simbólica e
iconográfica de la Semana Santa de Palencia porque la solemnidad del
entierro de Jesús se traduce en la presencia de casi todos los pasos que han
desfilado los días pasados. Precedida de la Función del Descendimiento, la
Cofradía del Santo Sepulcro organiza este desfile en colaboración con la
Hermandad de Cofradías Penitenciales de Palencia.
También llamada por esta razón procesión general este cortejo se ha
potenciado con la participación de casi una veintena de pasos, lo que la
convierte en las más importante de todas las que constituyen el ciclo
procesional de la ciudad. Artísticamente permite contemplar un verdadero
museo de arte sacro al aire libre, aunque el viernes esta característica
corrió un cierto riesgo porque la lluvia deslució el final de la misma. Y es
que cuando la cabecera se llegaba a la altura del parque del Salón comenzó a
llover a cántaros y a eso de las diez de la noche se decidió suspender la
misma.
Si previamente el museo ha sido andante por las calles palentinas, en la
Plaza Mayor (donde no se pudo llegar ayer para celebrar la despedida) se
pueden ver todas las tallas debidamente ordenadas hasta que cada hermandad
regresa a su respectiva sede o capilla. Momento que no se pudo llevar a cabo
por la lluvia que cayó a última hora de la noche. Lo que sí que se pudo
salvar fue la Función del Descendimiento, que en el año 2003 fue recuperado
y que año tras año consigue reunir a centenares de curiosos.
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[08/04/2007] · De color
morado
· Norte de Castilla
La
promesa de los Nazarenos de portar descalzos la imagen titular de su
cofradía no falló. La procesión de Los Pasos tiñó de color morado el centro
de la ciudad en la mañana del Viernes Santo. Y es que el antiguo paso
titular de la cofradía de los Nazarenos, la organizadora del desfile, abría
el cortejo. Desde la plaza de San Pablo, sede de la cofradía, salió el
desfile con 'Jesús Nazareno' (Tomás de la Sierra, 1717) a la cabeza.
La luz del día permitió exhibir el valor artístico de las tallas, ya que
también desfilaron 'Jesús Nazareno con el Cirineo' (Víctor de los Ríos,
1955), 'La Verónica (1694), la 'Erección de la Cruz' (Lucas Sanz de
Torrecilla, 1614), 'Longinos' (siglo XVII), y 'Nuestra Madre la Virgen de la
Amargura' (Víctor de los Ríos, 1955).
Los nazarenos, pues eran los protagonistas, llenaron también las calles con
la música de su banda, aunque no fueron las únicas cornetas y tambores, ya
que también realzaron el desfile la banda de la Misericordia y la de la
Soledad de Guardo. Tampoco fueron las moradas las únicas túnicas que
recorrieron la ciudad en la procesión de Los Pasos, ya que una
representación de cada cofradía acompañó a los nazarenos.
La procesión recorrió el centro de la ciudad durante más de tres horas para
recogerse en la plaza de San Pablo, donde se concentraba un numeroso público
a pesar de que eran casi las tres de la tarde.
Allí, frente a la capilla de Jesús Nazareno, el paso titular y más antiguo
de la cofradía se despidió de la Virgen de la Amargura mediante tres
inclinaciones efectuadas por un grupo de cofrades de los que portaban a
hombros y descalzos la imagen. Porque cumplieron la tradición.
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[08/04/2007] · Una
madrugada entregada al silencio
· Norte de Castilla
Los
entornos de la Catedral se entregaron en la madrugada del Viernes Santo a la
oscuridad y al silencio en una gélida noche impropia del mes de abril.
Solamente los candiles que portaban algunos cofrades y la luz de una luna
casi llena alumbraban el paso del Nazareno, el titular de la cofradía
organizadora. Y solamente también el susurro de las tupidas colas de las
túnicas de los cofrades de la Soledad al contacto con el suelo rompía el
sepulcral silencio, mayor si cabe cuando se efectuaron las tres caídas de
Cristo.
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[06/04/2007] · La Vera
Cruz arranca el aplauso del público a su paso por la Calle Mayor
· Norte de Castilla
La
austeridad que caracteriza la Semana Santa palentina dejó paso ayer a la
espectacularidad con la que se vive la procesión de la Oración del Huerto,
único desfile que cada año suscita numerosos aplausos entre el público. Los
miles de feligreses que desafiaron los apenas dos grados y el fuerte viento
mostraron su fervor con una gran ovación para los 70 cofrades que portan la
Santa Vera Cruz al sortear los boliches de los Cuatro Cantones, al ritmo de
la saeta, interpretada por la Banda Municipal de Música.
La procesión del Jueves Santo vive en este punto del desfile uno de sus
momentos más álgidos. Tanto es así, que los afortunados que vieron el
levantamiento de la Vera Cruz en primera fila tuvieron que permanecer
apostados en su sitio durante más de una hora y media.
Tras la Santa Vera Cruz, desfilaban los 120 cofrades que llevaban en andas
la espectacular imagen de Melchor Gutiérrez (1997), aunque en este caso, los
costaleros pudieron flanquear los boliches con Nuestra Señora de la Vera
Cruz a hombros.
La espectacularidad de la procesión se veía reforzada por la grandiosa
Sagrada Cena del Señor, un conjunto de 4.000 kilos. Menos peso tuvieron que
soportar los cofrades más pequeños, que como novedad este año, portaban en
andas una pequeña réplica de la Vera Cruz. Junto a ellos, desfilaban las
mujeres con sus mantillas españolas acompañando a los once pasos que
desfilan en la popular procesión del Jueves Santo.
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[06/04/2007] · Reflexión
compartida
· Norte de Castilla
Lo
decía ayer el hermano mayor de la Cofradía del Santo Sepulcro, Ángel
Martínez: «El objetivo de la procesión de la Quinta Angustia es hacer un
acto de penitencia». Y ese acto de reflexión compartida en la plaza de la
Inmaculada, frente a la catedral palentina, volvió a protagonizar en la
madrugada del Jueves Santo un desfile que aún es joven, pero que cada año
cobra más arraigo, con más hermanos de la Cofradía del Santo Sepulcro -que
organiza la procesión- junto a las tallas de la Quinta Angustia y el
Santísimo Cristo del Perdón. «Salieron unos 200 hermanos, 30 o 40 más que el
año pasado», apostillaba Ángel Martínez, quien hacía hincapié en la novedad
de las andas de la Quinta Angustia, confeccionadas a mano por los propios
hermanos en los locales de la cofradía desde el verano pasado y que en la
madrugada de ayer portaron 46 cofrades en cada tanda.
«Estas cosas hacen cofradía», incidía el hermano mayor de la Cofradía del
Santo Sepulcro, quien lamentó el frío que acompañó una procesión marcada por
el silencio, solo roto por el sonido del tambor. Los toques del 'tararú' y
los golpes en la puerta de la capilla instaron a su apertura, en un comienzo
del desfile que se vio arropado por dos imágenes distantes en el tiempo pero
cercanas en el dolor, la Quinta Angustia, de Antonio de Amusco, del siglo
XVII, y el Santísimo Cristo del Perdón, una de las tallas incorporadas
recientemente, en el 2003, a la Semana Santa de Palencia, creada por Miguel
Angel Rojo.
Y el recorrido concluyó con un acto penitencial en la plaza de la
Inmaculada, desde donde los cofrades regresaron hasta su sede para devolver
a la Virgen.
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[05/04/2007] · El preso
indultado desfila acompañando a la imagen del Cristo de la Misericordia
· Norte de Castilla
Cubierto
con la túnica morada expresamente confeccionada para él y con el cíngulo
blanco a la cintura. El palentino M. G. S. G., de 37 años, desfiló anoche en
la procesión del Santo Vía Crucis después de haber sido indultado por el
Consejo de Ministros a petición de la Hermandad de Cofradías de Palencia.
Al igual que el año pasado, el preso indultado desfiló en el Vía Crucis del
Miércoles Santo, organizado por la Hermandad del Santísimo Cristo de la
Misericordia.
Como símbolo de su petición de perdón, el recluso salió detrás de la imagen
del Cristo de la Misericordia, hasta llegar a la Plaza Mayor, donde se situó
junto a los hermanos mayores de las cofradías, las autoridades y el Obispo
de Palencia, José Ignacio Munilla,en la escalinata del Ayuntamiento de
Palencia.
Tras rezar el Vía Crucis en la Plaza Mayor, el preso indultado desfiló
delante de la talla titular de la cofradía, representando al hombre que ya
es libre tras conseguir el perdón de Jesús.
El recluso cumplía en el centro penitenciario de La Moraleja de Dueñas una
condena de tres años por tráfico de drogas y actualmente se encontraba en
tercer grado, a falta de catorce meses para cumplir su pena.
Desde hace tres años la Hermandad de Cofradías de Palencia solicita al
Consejo de Ministros el indulto de un recluso de la prisión de Dueñas. El
primer año desfiló en la procesión del Prendimiento, mientras que desde el
año pasado lo hace junto a los cofrades que desfilan en la procesión del
Miércoles Santo.
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[05/04/2007] · El Via
Crucis se refuerza con el desfile de siete significativos pasos
· Norte de Castilla
Hacía
frío y el cielo amenazaba lluvia, pero las inclemencias meteorológicas no
consiguieron empañar el Vía Crucis de la Hermandad del Santísimo Cristo de
la Misericordia, que anoche irrumpió en la Semana Santa palentina con el
desfile de siete pasos. Cuatro crucificados más que en este Miércoles Santo
arroparon al Cristo de la Misericordia -(Portillo, siglo XVI), que da nombre
a la hermandad organizadora- a la Virgen Dolorosa -(Vicente Espinet, 1906),
de la cofradía del Santo Sepulcro- y a Nuestra Señora de la Soledad -de la
cofradía a la que da nombre y que data del siglo XVIII. «La Semana Santa se
engrandece con la imaginería. Los cofrades solo acompañamos a los pasos, lo
que verdaderamente refuerza la Pasión son las tallas y creo que este año con
el desfile de siete pasos hemos conseguido dar un mayor esplendor a nuestra
Semana Santa», explicaba ayer orgulloso el hermano mayor de la cofradía del
Santísimo Cristo de la Misericordia, Antonio Merino Vítores. «Creo que hemos
conseguido que participen más cofrades y entre todos, dar un mayor esplendor
a nuestra Miércoles Santo. Hemos sentado un precedente», añadía.
Los cuatro nuevos pasos son el Cristo del Levantamiento (Sáenz de
Torrecilla, 1614), de la cofradía Jesús Nazareno; el Cristo de la Vida y de
la Muerte (Hermanos Martínez, 2002), de la Hermandad Franciscana de la
Virgen de la Piedad; el Cristo del Otero de San Pablo (escuela palentina,
siglo XVII), de la Vera Cruz, y Nuestro Padre Jesús Crucificado (Alejo de
Vahía, siglo XIV). Todos ellos llegaron a la Plaza Mayor desde sus
respectivas cofradías para arropar al Cristo de la Misericordia, que junto a
la imagen de las dos vírgenes, presidía el Vía Crucis en el centro de la
escalinata del Ayuntamiento, escoltado por agentes a pie y a caballo de la
Policía Nacional. Desfiló invitada la Banda de Cornetas y Tambores de la
Preciosísima Sangre de Valladolid.
Para rezar las doce estaciones, la organización instaló vallas alrededor de
la Plaza Mayor para que los feligreses pudiesen seguir el acto más de cerca,
a pesar de que los comentarios de algunos fieles no contribuían a crear un
ambiente de oración y silencio en torno a las doce cruces que simbolizaban
el camino hacia el Calvario.
Las bajas temperaturas que se registraron anoche -apenas dos grados-
provocaron el único incidente del Miércoles Santo, ya que una joven cofrade
tuvo que ser atendida tras sufrir un desmayo.
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[04/04/2007] · Cristo es
capturado en la Catedral
· Norte de Castilla
Fervor,
silencio y recogimiento. Estas fueron las tres notas características de la
procesión de Prendimiento, uno de los desfiles más austeros y
trascendentales de la Semana Santa de Palencia, que ayer recreó de nuevo en
la puerta de la catedral el momento en el que Cristo es detenido por los
soldados romanos después de la traición de Judas, plasmada en el célebre
beso.
Pocas novedades respecto a años anteriores hubo en el desfile de ayer, que
estuvo organizado por las cofradías de Jesús de Medinaceli y Jesús Nazareno.
Todas las hermandades esperaban en la plaza de la Inmaculada. Dentro de la
catedral, se encontraban los cofrades del Cristo de Medinaceli, con su
imagen titular, una sencilla talla anónima del siglo XVII que representa a
Jesús con una corona de espinas y las manos atadas. También algunos
nazarenos penitentes y mujeres de mantilla arropaban la talla en el interior
del templo, junto al invitado al desfile, el jefe del Parque de Bomberos,
Andrés Redondo. Antes de las 21 horas llegaron puntuales los nazarenos y se
produjo el acto simbólico de la apertura de la Puerta del Obispo. En la
plaza, se leyó la historia de lo que ocurrió en el monte Getsemaní, cuando
Jesús fue hecho prisionero por la traición de su discípulo Judas Escariote.
Al toque del 'tararú' y en medio de un respetuoso silencio, se golpeó en
tres ocasiones con el gallardete la puerta del Obispo del primer templo
palentino. La invocación recibió una respuesta inmediata: la puerta se abre
bajo el gran pórtico gótico para dar paso al Cristo de Medinaceli vestido de
nazareno en una pequeña carroza con adornos de plata. Es en ese momento
cuando se recrea el momento del prendimiento de Cristo, o detención en
términos actuales. Centenares de fieles esperaban en la plaza de la
Inmaculada la salida de la imagen, en medio de un sepulcral silencio,
mientras la Banda de Música interpretaba el Himno del Cristo de Medinaceli,
una composición de Uriarte orquestada por el director de la agrupación
musical palentina, Miguel Ángel Cantera.
Algunos cofrades del Cristo de Medinaceli y de los nazarenos y un grupo de
mujeres penitentes de luto acompañaron al Cristo de Medinaceli, mientras que
el resto de los miembros de las cofradías organizadoras esperaban en la
plaza de la Inmaculada junto a la otra imagen, un paso que representa la
traición de Iscariote y que se estrenó en la Semana Santa del pasado año. El
expresivo rostro de Jesús en este conjunto escultórico, del que es autor
Carlos Guerra del Moral, precedió en la procesión al Cristo de Medinaceli.
La colocación de la corona de espinas en el cojín morado que portaba un
nazareno constituyó otro de los actos simbólicos que se repiten cada año.
Centenares de palentinos siguieron desde los aledaños de la plaza de la
Inmaculada el acto del prendimiento, que de nuevo estuvo protagonizado por
el recogimiento y el silencio, que se intensificó tras los toques del 'tararú',
los golpes en la puerta del Obispo y la interpretación del himno.
A partir de ahí, se inició el desfile de las cofradías con las bandas de
cornetas y tambores. La Semana Santa palentina comenzó anoche uno de sus
momentos de mayor esplendor, que continuará hoy con el Vía Crucis y
concluirá el domingo con la Procesión del Encuentro.
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[04/04/2007] ·
Jesucristo comienza su calvario hacia la cruz
· Diario Palentino
Organizada por la Archicofradía
de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli junto a
Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, ayer
Martes Santo se celebró en la capital palentina la tradicional Procesión del
Prendimiento.
A las 20,30 horas salía desde la plaza de San Pablo el Cristo de Medinaceli
para recorrer Santo Domingo de Guzmán, plaza de Las Carmelitas, Santa Teresa
de Jesús para llegar a la plaza de la Inmaculada. En este espacio todas las
cofradías hermanas esperaban la llegada de los cofrades nazarenos para
proceder al Prendimiento de Cristo. Como novedad de este año, también se
podía ver a Jesús acompañado de una representación del Cuerpo de Bomberos
del Ayuntamiento capitalino de la mano del jefe del Servicio, Andrés
Redondo.
La llamada de un hermano nazareno a la puerta de Santa María o del Obispo de
la Bella Desconocida, con tres golpes de báculo y el sonido del tararú
representa el encuentro de Jesucristo con los soldados que le capturaron en
el Huerto de Getsemaní para iniciar el calvario, que le llevará finalmente a
su muerte.
En ese momento se abre la puerta de la Catedral de Palencia y sale Jesús de
su refugio a los sones del Himno de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, pieza
compuesta para el acto que sustituye a la tradicional Marcha Real e
interpretado por la Banda Municipal de Música de Palencia, y arropado por
cientos de fieles que le quieren acompañar en su camino a la cruz.
En la plaza de la Seo palentina se congregaron los fieles devotos, que al
igual que el año pasado tuvieron la posibilidad de instalarse en unas gradas
para observar una de las representaciones más significativas de la Semana
Santa palentina.
Fueron cientos los palentinos que salieron - el tiempo acompañó en la
jornada de ayer- a las céntricas calles de la ciudad para acompañar en su
recorrido al Jesús de Medinaceli o Cristo de Medinaceli.
Una obra importante de la imaginería palentina -de autor desconocido, que
data del siglo XVII- y que se ha convertido en uno de los pasos más
reconocidos y venerados en la ciudad.
Un Cristo que en su camino hacia el Calvario también estuvo acompañado de
diferentes representantes de las hermandades de la Semana Santa de Palencia
y representantes de las instituciones y administraciones públicas.
Un Cristo que partió desde la plaza de la Catedral -acompañado por sus
captores- hasta la plaza de San Pablo por Jorge Manrique, Ramírez, Gil de
Fuentes, plaza Isabel la Católica, La Cestilla, Calle Mayor y plaza de León.
Y un Cristo que estuvo en todo momento acompañado por una de las novedades
de esta Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional. Y es que el
Servicio de Bomberos acompañó a Jesús en su camino hacia la muerte en la
cruz.
Al de Medinaceli le acompañó el paso inaugurado el año pasado La traición de
Judas, que llamó por segundo año consecutivo la atención del público
asistente al desfile del Martes Santo.
El recorrido, según la Policía Local, se desarrolló con total normalidad y
lo que sí que se pudo apreciar la respuesta del público palentino que desde
hace tres años a estas fechas se suma a las procesiones que se llevan a cabo
en la capital.
Palencia vivió así uno de los actos más sobrecogedores de la Semana Santa,
que continuará hoy con la Procesión del Santo Vía Crucis, en la que el preso
indultado -el pasado año lo hizo el Martes Santo también- desfilará como
agradecimiento.
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[03/04/2007] · Silencio
y dolor
· Norte de Castilla
Es
una de las procesiones con mayor dramatismo de la Semana Santa palentina. La
conmovedora talla del 'Cristo Crucificado', de Alejo de Vahía -uno de los
escultores más importantes del siglo XIV- volvió a mostrar ayer el
sufrimiento de Jesús en el Calvario. A pesar del intenso frío, miles de
personas vivieron con gran fervor su dolor en una Plaza Mayor que enmudeció
tras la entrada de la excepcional talla.
Silencio y dolor en la procesión de Las Cinco Llagas -organizada por la
Cofradía de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa- que comenzó con el
sobrecogedor sonido de las cornetas y tambores de la banda Padre Nuestro,
invitada por la cofradía organizadora. Tras ellos, el 'Cristo Crucificado',
escoltado por policías locales vestidos de gala, ya que este cuerpo es
hermano mayor honorario de la hermandad de Jesús Crucificado.
Con su conmovedor movimiento, la talla, llevada en andas por tandas de ocho
cofrades de cada una de las ocho cofradías de Palencia, llegó hasta las
escalinatas del Ayuntamiento, donde se celebró uno de los actos que más
interés suscita. Desde hace unos años, la cofradía organizadora ha
consolidado comenzar la procesión del Lunes Santo con el revestimiento de
los cofrades. Bajo los soportales del consistorio, dos cofrades de las
hermandades muestran el significado de cada una de las partes de su hábito.
«No nos vamos a disfrazar de nada, sino que sacaremos fuera lo que debemos
llevar dentro», explicaba ayer el hermano mayor de la cofradía de Jesús
Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, Emilio Díez Ariño, antes de comenzar
el revestimiento de cofrades.
La túnica, «porque dignificamos nuestro cuerpo para revestirnos de Jesús»;
el cíngulo, «con el que recordamos sus ataduras a la Columna y pedimos que
las ataduras del mal no lleguen nunca a esclavizarnos»; la capa, «bajo la
que nos cobijamos del manto de la Virgen»; la cruz o medalla distintivo de
cada cofradía, «que nos une y a la vez nos diferencia unos cofrades de
otros»; el capirote, «para hacer el bien pasando desapercibidos para los
demás y presentes para nuestro Padre»; y los guantes, «que nos protegen de
los trabajos duros y nos dan la delicadeza y suavidad que queremos tener
siempre con Jesús», explicaba ayer el sacerdote a los miles de feligreses
que se dieron cita en la Plaza Mayor.
Tras el acto de revestimiento, comenzaba la procesión de Las Cinco Llagas.
Un desfile que invita a la oración con cada una de las cinco heridas que
Cristo sufrió cuando fue clavado en la cruz. La lectura de la primera llaga,
la de la mano izquierda, comenzó en la misma Plaza Mayor. Tras ella, los
cofrades de las ocho hermandades palentinas recorrieron las principales
calles del centro de la capital hasta llegar a la iglesia de San Agustín,
donde se rezó la segunda llaga, dedicada a la segunda herida que sufrió
Jesús cuando fue clavada en la cruz su mano derecha.
La tercera oración del desfile, en la Plaza de San Pablo, pidió por los
adultos para que no caigan en la desilusión. La procesión finalizó en la
plaza de San Francisco, donde se leyó la cuarta y quinta llaga, dedicadas a
las heridas que Cristo sufrió en el pie derecho y el costado.
A la altura de la calle Jorge Manrique una cofrade de Jesús Crucificado
sufrió un desmayo y fue atendida por voluntarios de Protección Civil y por
miembros de su hermandad.
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[03/04/2007] · Palencia
medita y ora en torno a las cinco heridas que recibió Cristo
· Diario Palentino
Partía desde la Plaza Mayor de la capital palentina -después de la
celebración del acto de Vestición- la Procesión de las Cinco Llagas,
organizada por la Cofradía Penitencial de Jesús Crucificado y Nuestra
Madre Dolorosa.
Ante cientos de palentinos, que acompañaron al Jesús Crucificado de Alejo
de Vahía (una de las imágenes más importantes de la Pasión de Palencia),
siglo XIV, se vivió a pesar de las dudas de las primeras horas, en las que
el tiempo no acompañaba del todo un acto de meditación y oración en torno
a las cinco heridas que Jesucristo recibió cuando fue clavado en la cruz.
En el desfile, como es tradicional, se realizaron diferentes paradas para
meditar sobre cada una de las cinco llagas de Cristo. La Plaza Mayor, la
Iglesia de San Agustín de la Calle Mayor, la plaza de San Pablo y la plaza
de San Francisco fueron los lugares, ya tradicionales, en los que se dio
lectura a la meditación sobre cada una de esas llagas.
El desfile constituye un acto de meditación y oración en torno a las cinco
heridas que Cristo recibió cuando fue clavado en la cruz: dos en las
manos, en los dos pies y en el pecho.
La reflexión y la oración se lee en un punto significativo, en los
apuntados espacios nombrados anteriormente.
La imagen salió desde la Plaza Mayor para recorrer Secretario Vázquez,
Ignacio Martínez de Azcoitia, Calle Mayor, plaza de León, plaza de San
Pablo, Santo Domingo de Guzmán, Ramírez, Gil de Fuentes, plaza Isabel la
Católica, La Cestilla, Calle Mayor, Ignacio Martínez de Azcoitia para
acabar en la plaza de San Francisco.
Quizás lo más impresionante de esta procesión es que desfile en ella a
hombros el paso con la imagen de Jesús Crucificado, obra del escultor
Alejo de Vahía, del siglo XIV. La imagen, una de las más importantes por
lo que al interés artístico se refiere de la Semana Santa palentina, fue
portada a hombros por diferentes hermanos de todas las cofradías y
escoltada en todo su recorrido por miembros de la Policía Local, vestidos
de gala para la ocasión, al ser este Cuerpo Hermano Honorario de la
cofradía titular del paso.
Tras finalizar esta procesión - en su último recorrido, con el frío como
mayor acompañante ya que se pudo ver a menos gente por las calles de la
ciudad- es tradición que los hermanos cofrades degusten limonada y
panecillos de anís, guardando así una tradición muy antigua.
A pesar del frío que reinó en toda la jornada de ayer, Lunes Santo, los
palentinos salieron a la calle para acompañar a Jesús en su recorrido. Se
vivió un buen arranque para la Semana de Pasión, declarada de Interés
Turístico Nacional, que hoy continúa con la Procesión del Prendimiento.
La Cofradía de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, organizadora
del desfile de ayer, se fundó en el año 1949, relacionada con el ámbito de
la Compañía de Jesús y las Congregaciones Marianas. Se organiza como
cofradía penitencial desde el 1 de febrero de 1953, ya que en dicha fecha
se reunieron trece jóvenes palentinos pertenecientes a la Congregación
Mariana de San Luis Gonzaga. El primer hermano mayor fue Antonio Mencía
Espinel y se consideró a todo aquel que ingresó en esta cofradía antes del
Domingo de Pasión de 1953 como hermano fundador. Los primeros estatutos
fueron reformados en 1997 y desde 1998 en la jornada del Lunes Santo,
ayer, su procesión de regla llamada Ejercicio Público de las Cinco Llagas.
El Hermano Mayor de la Cofradía Penitencial de Jesús Crucificado y Nuestra
Madre Dolorosa, Emilio Díaz, comentaba ayer a este rotativo que con el
desfile de ayer, Lunes Santo, había llegado uno de los momentos más
esperados de todo el año. «Hemos estado preparando todo con mucho esfuerzo
e ilusión a lo largo de todo el año y ha llegado el momento», explicaba a
la vez que reiteraba que «quizás es un día especial también porque los
palentinos tienen la oportunidad de observar a una de las imágenes,
probablemente, más valiosas de esta Semana Santa».
En líneas generales, apuntó que en su cofradía se está notando el auge de
la Pasión porque «cada vez son más los palentinos que nos acompañan y los
cofrades que desfilan por las calles de la ciudad».
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[02/04/2007] · El dolor
de Cristo retorna a la cima del cerro del Otero
· Norte de Castilla
Subieron
raudos, tanto que a los cientos de devotos que seguían al cortejo de los
cofrades les costaba seguir el ritmo de los costaleros: doce para el Cristo
de la Vera Cruz y diez para la talla de Nuestra Señora del Dolor.
La tercera de las procesiones de la Semana Santa palentina volvió ayer a
tener como protagonista una imagen de Jesús muy distinta a la que suele
desfilar por las calles de la ciudad. Erguido sobre su pedestal del Otero,
con su frío rostro de Piedra, el gran Cristo de Victorio Macho, pudo
contemplar de nuevo cómo una representación suya, tallada en madera en el
siglo XV, ascendía a hombros las duras rampas del cerro, hasta situarse a
sus pies, junto a una Virgen del Dolor, cubierta de riguroso luto, que subió
acompañada de decenas de fieles palentinos.
El Santo Rosario del Dolor encuentra sus imágenes más bellas cuando las dos
imágenes enfilan las últimas rampas del Otero, momento en el que la luz del
sol ha dejado paso a la tenue iluminación de antorchas y farolas, y en la
cima resplandece la imagen del magno Cristo, realzada por el alumbrado
ornamental.
Como en años anteriores, los cofrades de la Vera Cruz encontraron escaso
acompañamiento por parte de los miembros del resto de hermandades, cuya
participación en el desfile fue exigua, y en algunos casos prácticamente
testimonial. Pero ya se sabe que la asistencia es libre, y aún resta mucha
Semana Santa como para terminar agotado después de la subida al Cristo.
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[02/04/2007] · Ascensión
de dolor
· Diario Palentino
Con puntualidad británica se
abrieron ayer a las 19,30 horas las puertas de la Capilla de la Cofradía
Penitencial de la Santa Vera-Cruz, de Nuestra Señora Madre de la Iglesia,
del Niño Jesús y de la Resurrección de Cristo para dejar salir a los dos
pasos que participaron en la procesión del Santo Rosario del Dolor.
Con el Himno de España de fondo, interpretado por la Banda de Tambores y
Cornetas de la cofradía, la imagen de Nuestra Señora del Dolor, del siglo
XIX, era levantada por diez hermanos y esperaba la salida de la otra imagen
que la acompañaba en el desfile procesional.
Así, pocos minutos después se abrían completamente los dos portones de la
sede de esta cofradía y comenzaba la salida del Santísimo Cristo de la
Vera-Cruz, una imagen flamenca del siglo XV, que también era llevada a
hombros por otros diez cofrades.
En la plaza de San Pablo, el resto de hermandades y cofradías esperaban la
llegada de ambas imágenes para comenzar su camino hacia el cerro del Otero.
Precedida por el sonido de una carraca, la procesión llegó hasta la plaza de
León, donde tuvo que esperar que se cortará el tráfico para poder acceder
por el túnel subterráneo hasta la avenida de Santander.
Fue precisamente en la entrada de ese túnel donde se vivió uno de los
momentos más llamativos de esta procesión, ya que los cofrades que portaban
los estandartes de las distintas cofradias participantes en el desfile
debían inclinar sus banderolas para poder cruzar el subterráneo sin
dañarlos.
Esa misma situación se repitió con los pasos. A la orden de uno de los
hermanos, los diez cofrades que cargaban con el Cristo de la Vera-Cruz
tuvieron que parar y bajar la imagen de sus hombros para pasar por debajo
del túnel en volandas, bajo la atenta mirada de los miembros del relevo y la
de los numerosos fieles que se dieron cita en ese punto del recorrido.
El paso de Nuestra Señora del Dolor, aunque de menor envergadura, también
fue descendido de los hombros de los cofrades para evitar que la corona de
la Virgen rozara con el techo del subterráneo y resultara dañada por lo que
fue llevada a pulso.
De esta manera, la procesión llegó hasta la avenida de Santander y se
dirigió hacia la Parroquia de María Estela, donde se rezaron el primer y el
segundo Misterios del Santo Rosario. Megáfono en mano, uno de los hermanos
acompañado del sacerdote de la parroquia dirigió este rezo, que era seguido
por el gran número de personas que avanzaban en la parte final de la
procesión y por todos aquellos que esperaban el paso de las imágenes.
Después de esta primera paraza, comenzaba lo realmente duro del recorrido,
ya que desde ese punto el resto del camino se hacia cuesta arriba hasta
llegar a la ermita del Cristo del Otero.
A medida que iba avanzando la procesión, el silencio se iba adueñando de los
asistentes aunque cuanto más ascendía el desfile hacia el cerro del Cristo
menor era el número de personas que esperaban el paso del desfile.
Así se llegó hasta la Parroquia de San Ignacio y Santa Inés, donde se
rezaron el tercer y cuarto misterios del Santo Rosario, pero que por
problemas con el sistema de sonido y el megáfono no se pudo escuchar, aunque
se rezó a medida que las imágenes pasaban por delante de la Iglesia, pese a
que los presentes no pudieran escuchar la voz del párroco.
A buen ritmo, los cofrades y las dos imágenes iniciaron la peregrinación a
la ermita del Cristo del Otero, donde numerosos palentinos esperaban
impacientes la llegada de los pasos procesionales hasta uno de los
monumentos más representativos de la capital palentina.
Una vez arriba, el Cristo de la Vera-Cruz fue girado en un reducido espacio
para recibir de frente a la Virgen que llega pocos minutos después. Así
comienza el quinto Misterio y ambos pasos bailan de lado a lado mientras los
allí presentes rezan la letanía y la oración.
Cuando los rezos han concluido se realiza el relevo de los portadores de los
pasos y la Virgen es apartada a un lado para dejar paso al Santísimo Cristo,
que encabeza la marcha de regreso hasta la capilla de la Cofradía de la
Santa Vera-Cruz.
Es en ese momento cuando se puede observar una de las imágenes más
espectaculares de la Semana Santa palentina, ya que ambos pasos, iluminados
con velas y focos descienden de noche de la ermita del Cristo acompañados
por los cofrades, muchos de los cuales portan velas y cirios para iluminar
el camino de regreso.
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[02/04/2007] · Miles de
palentinos saludan a "La Borriquilla" en una procesión marcada por los niños
· Norte de Castilla
La
Entrada de Jesús en Jerusalén es una procesión alegre, colorista, marcada
por el encanto de los niños que ven en el paso de 'La Borriquilla' la
imagen de un Cristo lleno de vida, pese a que pronto se la van a
arrebatar. Las palmas festejan todavía más esta ceremonia masiva de
bienvenida y de alabanza. Los cofrades desfilan con la cara descubierta,
una obligación que quiere simbolizar el compromiso abierto con la religión
católica.
El desfile tuvo como precedente la bendición de las palmas en la capilla
de la cofradía del Santo Sepulcro, que lo organiza desde hace siglos, y en
la misa solemne celebrada en la catedral por el obispo de Palencia, José
Ignacio Munilla.
Pasadas las doce del mediodía, salía de puerta del Obispo de la seo
palentina el paso de 'La Borriquilla', que oficialmente se denomina como
la procesión y que fue realizado en 1956 por Víctor de los Ríos. El Himno
Nacional y cientos de cofrades recibían a este conjunto procesional, en el
que Cristo bendice a los fieles a lomos de la mula y seguido de la
samaritana y un niño portando palmas, elementos todos que por su simpatía
logran captar la atención de pequeños y mayores.
Ésta es la procesión de los niños, que desfilan junto a sus padres, los
más pequeños incluso dormidos, y desfilan también detrás del paso titular,
una de las escenas más encantadoras de la procesión por el inocente
revuelo que se forma y por el colorido de las túnicas y capas de las ocho
cofradías penitenciales palentinas.
El orden del desfile no sigue desde el año pasado el criterio de la
antigüedad de las hermandades. La distribución de las bandas de cornetas y
tambores obliga a establecer un nuevo orden, que abren los nazarenos y
continúan el Cristo de Medinaceli, la Vera Cruz, Jesús Crucificado -que
invitó a la banda Padre Nuestro-, Hermandad Franciscana de la Virgen de la
Piedad, Santísimo Cristo de la Misericordia, Virgen de la Soledad y el
Santo Sepulcro, que como organizadora cerraba el cortejo. Esta hermandad,
que se quedó sin agrupación musical al abandonar la disciplina penitencial
la inmensa mayoría de sus miembros, había invitado a la banda de la
cofradía de la Piedad de Valladolid, una potente formación que incorporó a
la procesión el armónico y bello sonido de la gaita, lo que despertó el
interés de los fieles que seguían la procesión desde las aceras.
La procesión, de largo recorrido, contabilizó menos cofrades que otros
años, especialmente en las cofradías más pequeñas, lo que no restó
vistosidad al conjunto del desfile, muy apoyado gráficamente por la altura
de las palmas amarillas.
Esta imagen ocre se intensificó aún más al finalizar el itinerario. La
calle Lope de Vega, donde se encuentran la sede y la capilla del Santo
Sepulcro, se convirtió en una verdadera masa amarilla de palmas formada
por todos lo cofrades asistentes a la procesión. El cálido color de los
campos castellanos se combinaba con la riqueza cromática de las túnicas y
capas de los penitentes. Todo un festival de colores que se hizo
especialmente hermoso cuando llegó 'La Borriquilla' y las palmas
comenzaron a vibrar en movimientos suaves pero intensos llenos de fervor
hacia este paso que arranca definitivamente la semana de Pasión, de la
Pasión de Cristo.
El final de la procesión, como ocurre en todas las que se organizan en
Palencia tiene otro elemento simbólico, el saludo de los estandartes de
las cofradías, lo que evidencia el hermanamiento de todas las
organizaciones penitenciales palentinas. El Himno Nacional o Marcha Real
interpretada por la banda vallisoletana amenizó los últimos momentos de
'La Borriquilla' sobre el asfalto. Eras las 14.30 y los cofrades regresan
a sus sedes con rostro alegre y gozoso, que comenzó a tornarse ténue y
triste en la procesión vespestina del Rosario del Dolor. La representación
palentina de la pasión había comenzado.
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[02/04/2007] · Mañana
soleada para "La Entrada de Jesús en Jerusalén"
· Diario Palentino
El
desfile procesional que el Domingo de Ramos encamina la Semana Santa
palentina discurrió como cabía esperar, más en una mañana soleada como la
que se disfrutó ayer. Con él se conmemora la entrada de Jesucristo en
Jerusalén a lomos de una mula y el recibimiento del pueblo con palmas y
vítores.
Unos minutos después de las diez y media los cofrades del Santo Sepulcro,
cofradía organizadora, recibieron en la puerta de la Capilla de la calle
Lope de Vega, junto a los fieles, al obispo de la Diócesis, José Ignacio
Munilla, y al Cabildo Catedralicio encabezado por su presidente, Ginés
Ampudia, para dar comienzo a la procesión litúrgica con la bendición de
palmas y ramos.
Con el paso de Víctor de los Ríos popularmente conocido cono La
Borriquilla se emprendió el camino por Lope de Vega, Valentín Calderón,
Calle Mayor, Barrio y Mier, Juan de Castilla y Jorge Manque para entrar en
la Catedral, donde continuó la celebración eucarística en la que tuvo
lugar la proclamación solemne de la Pasión del Señor.
Concluida la Eucaristía se volvió a formar la procesión, incorporándose el
resto de hermandades penitenciales. La Procesión de La entrada de Jesús en
Jerusalén, popularmente La Borriquilla, recorrió en su regreso a la
Cofradía del Santo Sepulcro Jorge Manrique, plaza de Isabel la Católica,
La Cestilla, Don Sancho, Burgos, plaza de San Lázaro, Conde Vallellano,
Empedrada, San Bernardo, Calle Mayor, Ignacio Martínez de Azcoitia y Lope
de Vega.
Es en este punto cuando se produce uno de los instantes más vistosos, y es
que La Borriquilla entra en la sede del Santo Sepulcro en medio de una
espectacular batida de palmas.
La entrada de Jesús en Jerusalén tuvo este año unos invitados de la vecina
Valladolid, desde donde llegó la Banda de Cornetas, Tambores y Gaitas de
la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad. El tono singular en este
Domingo de Ramos con relación a otros lo puso precisamente la gaita desde
el inicio de la marcha procesional hacia la Catedral.
La Banda Municipal de Música también puso, como viene siendo costumbre, su
contribución ya en la reanudación de la procesión, desde la Catedral al
Santo Sepulcro.
En todo su recorrido -que contó con la participación de un buen número de
cofrades, -entre ellos unos 150 del Santo Sepulcro-, La Entrada de Jesús
en Jerusalén, de Víctor de los Ríos del año 1956, estuvo acompañada de
cientos de palentinos. Recordar que el paso de La Borriquilla sustituyó a
uno del siglo XVII.
Entre los asistentes, mencionar la presencia del consejero de Medio
Ambiente de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo; el
alcalde de la ciudad, Heliodoro Gallego, acompañado de varios concejales
de su partido; además de ediles de la oposición encabezados por su
portavoz, o el diputado provincial de Turismo, José Antonio Rubio Mielgo.
La cita del Domingo de Ramos en la capital estuvo marcada por una mañana
luminosa, fresca en las primeras horas, además de por una alta
participación de hermanos cofrades y palentinos en la calle y por la
normalidad, ya que no hubo ningún contratiempo.
El hermano mayor de la Cofradía del Santo Sepulcro, Ángel Martínez,
expresó su satisfacción por que la meteorología respetara el desfile
procesional del Domingo de Ramos. «Todo ha salido muy bien», subrayó.
La Cofradía está de celebración, su VI Centenario, y eso parece haber
animado a los hermanos cofrades, que ayer en número de 150 aproximadamente
participaron en la Procesión de La Entrada de Jesús en Jerusalén.
La del Santo Sepulcro es una de las cofradías más numerosas de la ciudad,
con alrededor de 850 hermanos. En los últimos tiempos, tras la aceptación
en los cabildos de octubre y febrero pasados, han ingresado 40, según
comenta Ángel Martínez.
Éste se encuentra ahora en su segundo mandato, responsabilidad que,
afirma, asume por motivaciones como «la propia fe, la tradición familiar o
el cariño a la Cofradía».
Sobre el VI Centenario, Ángel Martínez comenta que quizá pasada la Semana
Santa se concrete alguna actividad más de las que ya se tienen previstas
-unas jornadas de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro (los días 16 y
17 de mayo), la cuestación de San Juanillo (23 de junio) y una
peregrinación a pie a Santiago de Compostela (del 8 al 29 julio)-
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[01/04/2007] · La lluvia
da un respiro a la cita con "Piedad y Reconciliación"
· Norte de Castilla
Al tiempo que
avanzaba la jornada, luminosa y soleada por la mañana, aumentaba la amenaza
de tormenta, descargando a eso de las cinco de la tarde hasta disiparse el
amago de una tarde pasada por agua. La Hermandad Franciscana de la Virgen de
la Piedad, organizadora de la Procesión de Piedad y Reconciliación, había
previsto qué hacer si hubiera llovido en el momento de iniciarse el desfile
procesional, si la lluvia cayera mientras se marchaba por la Calle Mayor o
entre ésta y la iglesia del Carmen y si fuera necesario suspender, eso sí
nunca antes de la media hora previa a la procesión según acuerdo de la
Hermandad de Cofradías Penitenciales.
Finalmente, a eso de las 20,30 horas partió desde la iglesia de San Agustín
laProcesión de Piedad y Reconciliación, en la que desfila la Santísima
Virgen de la Piedad, una obra de los Hermanos Martínez, quienes firman
también la Cruz de Guía estrenada ayer y que ha donado una familia a la
Hermandad. El emblema de ésta ocupa el centro de aquélla, tallada en madera.
Conforme al deseo expresado por la Hermandad de Cofradías Penitenciales de
engrandecer la Semana Santa y como ya es tradición en la Hermandad
Franciscana de la Virgen de la Piedad, en los minutos previos a la procesión
se procedió a la lectura de una serie de normas, que hicieron extensivas al
resto de cofradías hermanas. Así, durante la procesión se guardaría el mayor
silencio posible, evitando el diálogo con el público. Siempre que se
produjera una parada, marcada por el toque de la carraca, los cofrades de
las filas deberían volverse hacia el centro de la calzada, hasta la
reanudación de la marcha. No se debería abandonar la procesión salvo
circunstancia grave y se mantendría el orden.
Se recordó la prohibición de ir mascando chicle o caramelos durante el
desfile procesional, que empieza y termina en la sede de cada cofradía, por
lo que se señaló la obligatoriedad de tener puesto el capirote durante todo
el trayecto, con la excepción de la Estación de Penitencia en la parroquia
del Carmen.
La Procesión de Piedad y Reconciliación discurrió por la Calle Mayor, plaza
de Pío XII, República Argentina, plaza de España, Paseo de la Julia, San
Isidro, Santa María de la Cabeza, Fuentes Carrionas, Fernando el Magno, San
Juan de la Cruz, Obispo Fonseca y plaza del Carmen hasta la iglesia
parroquial.
Allí se celebró un acto penitencial comunitario en torno al Sacramento de la
Reconciliación. Presidió el obispo de la Diócesis de Palencia, José Ignacio
Munilla, que estuvo acompañado de una veintena de sacerdotes. Aunque hubiera
llovido este acto se habría celebrado, porque aun siendo la parte central de
la Procesión de Piedad y Penitencia es independiente.
Concluida la Estación de penitencia se reanudó la procesión, cuya despedida
fue el canto de la Salve Popular en el pórtico de la iIglesia de San
Agustín.
En la Semana Santa de 2005 se puso en marcha la Procesión de Piedad y
Reconciliación que, en la tarde del Sábado de Pasión, irá recorriendo los
barrios de la capital palentina.
Fundada en 2003 gracias al entusiasmo de un grupo de Amigos de San
Francisco, la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad busca más el
recogimiento interior que los grandes boatos procesionales.
En la Semana Santa de 2003, y ante la premura de tiempo, solo pudo estar
lista la Cruz Desnuda que la Hermandad procesionó en el Vía Crucis del
Miércoles Santo tras salir de la Catedral y ser bendecida en la Iglesia de
San Agustín.
Ya en la Semana Santa de 2004, la Santísima Virgen de la Piedad hace su
primera salida procesional en el Vía Crucis, acompañando al Cristo de la
Misericordia, participando también en el Santo Entierro y la Procesión
General del Viernes Santo por la tarde.
Por otra parte, el Miércoles Santo la Hermandad acompañará por primera vez,
y debido a la reforma de la procesión del Vía Crucis propuesta este año, con
el paso de Cristo Señor de la Vida y de la Muerte, un crucificado de tamaño
real que fue realizado por los Hermanos Martínez en el año 2003 y que
pertenece a la Iglesia de San Agustín.
La Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad, e |