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"María, elevada por la gracia de Dios por encima de todos los ángeles y de
todos los hombres, como Madre de Dios Santísima, es honrada por la Iglesia
con un culto especial, que difiere esencialmente del culto de adoración que
se rinde al Verbo Encarnado, así como al Padre y al Espíritu Santo... Ese
culto enteramente singular la Iglesia lo aprueba y favorece." (Conc. Vat. II,
Const. dogm. Lumen Gentium, nn. 66 y 67).
La imagen de la
Virgen de la Piedad, titular de su cofradía homónima, es una talla realizada
en madera de cedro rojo policromada y dorada. Es una obra inspirada en las
de la escuela catalana, que viene a repetir un modelo de reproducción en
serie, del cual existen múltiples ejemplares
en toda España realizados en diferentes materiales y tamaños. Es esta una
composición realizada en dos fases por los talleres "Artemartínez" de Horche
(Guadalajara). Primeramente procesiona, en el 2003, la Santa Cruz Desnuda, y
al año siguiente, todo el conjunto, completando el paso la Virgen de la
Piedad.
Este paso
representa la tradicional escena o momento en el que la Virgen María acoge,
soporta y sujeta el cuerpo sin vida de su Hijo. Es un cuerpo musculoso, con
claras señales de cadáver, expresado, no solamente por la plasticidad del
cuerpo que tiende a desplomarse, sino en el rostro tétrico y marcado
dramatismo, que incluso sugiere desagrado. Es el cuerpo del hombre que deja
la tierra para retornar a su Padre, en el cielo.
Realmente, la
fuerza del paso está depositada en la figura de María, madre sufriente, la
cual, asume la decisión-misión de Jesús para redimir los pecados de los
hombres.
El fiel, al
contemplar el paso, es invitado al culto de hiperdulía o adoración suprema,
culto debido a la Santísima Virgen en razón de su eminente dignidad de ser
la Madre de Dios. Se viene a prestar a la veneración popular por la
sencillez y dulzura en el rostro de la Virgen.
Si nos retrotraemos en el tiempo y rescatamos el texto bíblico de Lucas, en
su capítulo 1, en los versículos 22 y ss.: Más adelante, Santa Isabel alaba
a María cuando exclama: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de
tu vientre. ¿de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a visitarme?",
podríamos decir que, de forma alegórica, María recibe a su hijo en su seno
nuevamente. Su rostro mira hacia el cielo en actitud de aceptación y
obediencia a Dios, y nosotros, como Isabel, la veneramos.
Juan Carlos
Sánchez Gómez
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Por tu Piedad
Ampárame en
la herida
De ver, por
mis pecados,
Al Hijo
muerto:
A Dios en tu
regazo.
Por tu
Piedad
Alivia mi
dolor de cada día
No te tengo
mas que a Ti, ¡Señora Mía!
Para
triunfar del Mundo y de la Muerte.
Por tu
Piedad
Perdón y
ayuda
En Tus
brazos me abandono ¡Madre Mía!
Nunca
encontraré mayor consuelo;
Ni habrá
mejor lugar para mi muerte.
Por tu
Piedad
De perdón
con alegría,
A los que a
Tu Hijo dan la muerte
Cuando yo te
mato un poco cada día.
Por Tu
Piedad
Mira como
soy y
Hazme como
tu quieras
Que yo sea.
Por Tu
Piedad
María,
Esperanza Nuestra,
Ruega por
nosotros. |
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